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Biocombustibles: piden decisiones del Gobierno para salvar al sector

Las empresas del sector cumplen 10 meses sin cambios en el precio que reciben por su producción. Sin embargo, las petroleras aplicaron dos aumentos en agosto y septiembre; y podría agregarse otro este mes. Además, se vence la ley de promoción del sector y se debe decidir si se impulsa una nueva normativa o si se extiende el plazo de la actual un año.

La industria de los biocombustibles, que incluye al etanol de maíz y caña y al biodiesel proveniente de la soja, se encuentra en un estado terminal. Así lo reiteraron las empresas que integran este complejo y que vienen advirtiendo por un deterioro constante desde comienzos de año, agravado aún más por la pandemia y la cuarentena.

El congelamiento de precios a la que fue sometida esta producción desde el año pasado mientras sus costos continuaron en ascenso y los combustibles en los surtidores también ajustaron su valor hacia arriba en agosto y septiembre, combinado con una caída significativa en el consumo de naftas y gasoil por efecto de la cuarentena hicieron que una industria pujante y en expansión comenzara rápidamente a marchitarse.

En una situación que describen como terminal, reclaman medidas urgentes del gobierno para rescatar un sector que suma desarrollo en el interior del interior, reduce gases de efecto invernadero, mejorando la matriz energética en ese sentido, y agrega valor a una producción primaria como la del maíz, la caña o la soja.

El eje prioritario para las productoras de combustibles renovables pasa hoy por descongelar el valor que reciben por cada litro de alcohol entregado a las petroleras, que se sostiene en $29,808 desde comienzos de diciembre de 2019. Cómo las naftas aumentaron, las petroleras, en particular YPF, amplió su margen al tener congelado el 12% (que representa el etanol en las naftas) de su costo. Las dos subas que recibieron los combustibles no fueron “coparticipados” con los biocombustibles. Hay también allí una pelea por la renta, que claramente ganan las petroleras mientras las autoridades de aplicación no intervengan. Pero en segundo lugar está pendiente avanzar en un mayor corte en los combustibles. Actualmente, por cada litro de nafta hay un 12% de etanol y en cada litro de gasoil, un 10% de biodiesel (hay quienes creen que no se cumpliría con eso tampoco y piden controles). Incrementar esos porcentajes implicaría alentar inversiones y agregar más valor a los granos que se siguen yendo por el puerto para ser transformados generalmente en Asia.

Y el tercer punto, es el de la discusión pendiente de la nueva ley de promoción del sector que está regido por una normativa aprobada en 2006 y que se vence en abril. En ese debate se resolverá qué quiere hacer Argentina con el sector de los biocombustibles, si alentarlo como en un principio o postergarlo como ocurrió en los últimos años.